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Día Internacional de la Mujer: Ni siquiera en Finlandia está satisfecha la igualdad de géneros

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer



La Iraní Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz en 2003, alerta de que la desigualdad entre hombres y mujeres no se relaciona sólo con la religión musulmana.

“En África existen leyes discriminatorias basadas en creencias étnicas que son denigrantes para las mujeres, en países como Sudán o Nigeria se practica impunemente la ablación, incluso en comunidades cristianas. En La India, la tradición obliga a que la esposa sea quien se encargue de preparar todo el ajuar y la casa donde finalmente vivirá el matrimonio, si no es así, la fémina quedará repudiada por su familia; incluso en Europa y Estados Unidos, referentes de progreso y libertades, el mundo de las finanzas y la política sigue en manos mayoritariamente masculinas. ¿Nuestra situación es una cuestión religiosa o tal vez un ejemplo más de machismo universal?”. Con este planteamiento, Shirin Ebadi, abogada iraní y premio Nobel de la Paz en 2003, invita a la reflexión durante unas jornadas sobre igualdad de género celebradas en la Universidad de Sevilla.

No se salva nadie

A pesar de los grandes logros que se han obtenido en materia de igualdad a lo largo del siglo XX, “queda mucho por hacer”, sostiene Ebadi, y un ejemplo claro de ello es que Finlandia, modelo de paridad, aún no se siente satisfecha. Tras una visita a este país nórdico, la premio Nobel subraya que el dominio del hombre va “más allá de unas escrituras sagradas”. La abogada iraní se dio cuenta de que ni siquiera en uno de los países más “desarrollados” la igualdad de géneros es una realidad, “casi todos los asistentes a la conferencia que impartí portaban un adhesivo sesgado por el margen superior izquierdo con el símbolo del euro en protesta por el ¼ de diferencia que sufren los sueldos medios entre hombres y mujeres”.

Un salto dado por España como ejemplo a seguir

En este sentido, Sharin Ebadi se muestra crítica con la idealización de Occidente y reconoce que, aunque la carrera de la mujer está en diferentes puntos de evolución entre Europa y Oriente, ésta apenas cuenta con 50 años de ventaja. Así pues, Ebadi hace una especial referencia a la España franquista en que todavía en los años 60 las esposas debían pedir permiso a sus maridos para viajar y para sacar dinero del banco. Situación muy similar a la que hoy viven países como Arabia Saudita, Kuwait o Yemen donde las mujeres son consideradas ciudadanas de segunda clase cuyo estatuto social depende del número de hijos varones traídos a este mundo. Y vuelve a cuestionarse, “¿creen que se trata de directrices teológicas o simple justificación del poder masculino?”.

La vía del Estado laico: contradicciones

Sharin Ebadi contempla la posibilidad de acelerar el proceso de igualdad mediante el establecimiento de un Estado laico pero con cierto tono de indignación acusa a Occidente de simplificar el problema, obviamente universal, a la existencia de leyes islámicas para poblaciones civiles. Sin embargo, hace alusión a pasajes del Corán en que se apoyan leyes iraníes por las que un hombre puede casarse con 4 mujeres y separarse de ellas sin motivo aparente y no viceversa, legislación que considera la vida de un hombre como dos veces la de una mujer, o pegar a ésta cuando le desobedezca. Por ello, está de acuerdo en que el desligamiento del Estado y la religión es necesario, pero no vital. En Irak, añade, “la agresión a las mujeres se ha disparado desde que se derrocó al régimen de Sadam Hussein, ¿ahora qué?”.

El varón es el rey

Desde Rosa Luxemburgo en la Alemania de principios del Siglo XX la conquista del sufragio Universal, la Ciudadanía, la paridad laboral, etc son pequeñas metas dignas de reconocimiento, pero no es suficiente. Actualmente, en el Parlamento Iraní trabajan 13 mujeres mientras el 65% de los estudiantes de universidad son chicas. En Irán, hace 50 años se practicó el sufragio universal con el Islam como religión oficial, actualmente Sharif Ebadi encuentra grandes dificultadas para representar a sus clientes si estos no profesan la religión musulmana. Mientras en China, República Socialista, las familias abandonan o matan a sus hijas porque el varón sigue siendo el “rey”, “vuelvo a insistir: ¿es un problema de religión, o sobre dotación del poder al hombre?”.

photos:
Women of the world (angela7dreams)
Shirin Ebadi b/w (MKMK/flickr)
Shirin Ebadi colour (Inkyhack/flickr)
Iran warns women over slack dressing (Amir Farshad Ebrahimi/flickr)
Iran Awakening (nimboo/flickr)

La voz de Europa es un quiero y no puedo

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Los planes de relanzamiento económico siembran la zizaña en Europa

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El ambiente navideño prosigue para las economías que esperan de los Estados algún que otro regalo para sus bolsillos. Reducción de impuestos, adelantos en las pensiones, inversiones: los planes europeos se multiplican. También las tensiones entre los Estados miembro poniendo en riesgo la unidad presentada para salvar la banca.

¿Los planes de relanzamiento so el remedio a la crisis?

Después de tocar las finanzas, la crisis ha llegado a la economía real. Automóvil, banca, consumo directo: son muchos los sectores económicos tocados. Los despidos se disparan, los centros de trabajo echan el cierre, los intercambios internacionales disminuyen por primera vez desde 1945, las divisas fluctúan como locas y todo va de mal en peor. Para atenuarlos efectos de la crisis y preparar la recuperación, los Estados lanzan vastos programas.

¿Por qué? Primero, para liquidar las existencias y aliviar a las empresas que están hasta el cuello por falta de liquidez. Luego, lanzando nuevos proyectos para favorecer la inversión y darle un empujón a las industrias siniestradas. Por último, y más importante, para evitar que la recesión provoque revueltas sociales. La crisis llega cuando las desigualdades salariales alcanzan cotas nunca vistas y la juventud, ya de por sí en precario, se siente lacerada. Ningún país quiere que le suceda lo que a Grecia en los últimos meses.

¡Los franceses que tiren primero!

Cada país tiene sus propias preocupaciones. Grecia, España y el Reino Unido son los más tocados, y han adoptado planes muy ambiciosos que alcanzan hasta el 5,5% del Producto Interior Bruto. Sobre todo distribuyendo los créditos sobre los que reposaba su crecimiento. Francia, que echa en falta inversiones de capital, espera recuperar el terreno perdido. Los demás países avanzan con planes similares basados en la inversión y el consumo interno.

Sólo Alemania y Holanda se oponen a tanto gasto. Son también los únicos países con excedentes comerciales en Europa y, paradójicamente, los únicos que podrían financiar los planes de relanzamiento. Alemania no quiere pagar la factura de los demás una vez más. Como país exportador, tiene mucho más que ganar con los planes de relanzamiento de sus países clientes y apenas avanza en sus medidas anti crisis.

Lo que sucede es que las medidas anti crisis de un país se diluyen al transmitirse de inmediato a los países vecinos que no han tomado medidas, de ahí que hace 16 años se adoptaran los famosos criterios de Maastricht que obligan a una cierta ortodoxia presupuestaria a los Estados de la Unión para que no haga cada uno por su lado una cosa distinta de los demás.

La leonera europea

Cada país tiene la tentación de actuar por su cuenta, de alejarse de las reglas comunes y de entrar en una espiral negativa. Y es que los planes aprovechan antes que nada a quien no los lanza, mientras que el crecimiento de la deuda pública penaliza al valor del Euro y a los países con cuentas bien gestionadas y poca deuda. Algunos países podrían verse tentado por la idea de salirse de la zona Euro para llevar a cabo políticas presupuestarias más audaces. La Presidencia semestral checa de la UE ha hecho mucho por encontrar un compromiso y decidir quién pagará esta crisis. Si no lo logran, la crisis se convertirá en institucional.

El autor: Franck Lirzin

Fotos: Economist (clementpetit2/flickr), "C'est la crise" (alter1fo/flickr)